8 de abril de 2014

LA JPEP RECHAZA LA COMPLICIDAD ENTRE EL MADURISMO Y ALGUNOS FACTORES DE LA MUD

Por: Foro Libertad
Fuente: http://www.forolibertad.com/

Estamos viviendo el debilitamiento del sistema político que nos ha traído al momento más terrible de nuestra historia republicana. Los que forman parte de este sistema, defienden a ultranza sus privilegios y prebendas haciendo esfuerzos para decirle al país que lo que está pasando realmente es una ficción de un grupo minoritario por lo que hay que volver a la “normalidad”. Venezuela está siendo destruida y muchos quieren decir que no está pasando nada.
Desde el comienzo de la lucha por la Libertad y la Soberanía de Venezuela, actores que se hacen decir “opositores” nos han catalogado como los generadores de la violencia; han señalado con mala intención que no tiene foco este clamor popular; han dicho que es irrelevante la ilegitimidad de quien hoy se encuentra en Miraflores y sobretodo, han insistido en ir a dialogar con el régimen.
La Junta Patriótica Estudiantil y Popular, se desmarca de estos agentes “opositores” encubiertos del régimen que legitiman a este sistema político en decadencia, que busca hacer dependiente y esclavo al pueblo de Venezuela.
Rechazamos que actores de esa “oposición” oficial, a cambio de algunas migajas en el TSJ y en el CNE, digan que con esta renovación de los poderes se “equilibra de nuevo la democracia”, asumiendo que esto no es una tiranía, donde hay justicia, Estado de Derecho y Libertad.
Rechazamos que estos mismos actores, estén realizando operaciones políticas a lo interno de la resistencia para dividirla, corromperla y comprarla: la conciencia política de esta juventud es noble y no caerá en las trampas de aquellos “dirigentes políticos” que corrompieron al movimiento estudiantil en el pasado. La juventud venezolana está consciente de la ruptura con los decadentes que quieren seguirle el juego al madurismo.
Para nosotros, son traidores de esta causa quienes digan que hay condiciones para el dialogo cuando están asesinando jóvenes, deteniéndolos, allanando hogares, secuestrando estudiantes, violentando a periodistas en el ejercicio de su labor; son traidores quienes aceptan privilegios para guardar silencio ante las agresiones a la juventud como las de ayer en la UCV; son traidores quienes no reconocen que este régimen ha quebrado al país, ha violado su Soberanía permitiendo a extranjeros meterse en nuestros asuntos internos como Nación y sobretodo, quienes creen irrelevante que nosotros como Generación merecemos un mejor futuro.
Venezolanos,
Es el momento de no ser indulgentes con algunos “políticos”: es momento de ser firmes. Ya es suficiente del deshonor y la indecencia, de la mentira y la corrupción, de la conchupancia y los privilegios a cambio de legitimidad. Todos los venezolanos tenemos el deber de cambiar el sistema político desde la raíz y parte de ese proceso, es dejar en evidencia a quienes no tienen principios ni valores en la política, a quienes negocian la Libertad y permiten que la dignidad de los venezolanos sea pisoteada adrede.
Es el momento de vencer a los decadentes que negocian el destino de un pueblo a sus espaldas.
Estamos rompiendo con lo peor del pasado y del presente: únanse al futuro.
Libertad o nada.


6 de abril de 2014

¿HACIA DÓNDE VAMOS?

Por: Luis Vicente León
Fuente: El Universal (Venezuela)

Vamos hacia un país más primitivo, en el que la concentración de poder se agudiza


La palabra que mejor describe la situación venezolana es: "incertidumbre". Las visiones diversas que tienen los analistas, especialistas, periodistas, políticos y taxistas (parece que toda buena conversación comienza con un comentario sobre lo que te dijo un taxista) son una demostración de eso.

En el medio de la confusión, aumentan las presiones para responder las preguntas que nos acoquinan: ¿Hacia dónde vamos? ¿Está cerca el final del conflicto? ¿Puede haber un cambio en breve? ¿Se podrá seguir viviendo aquí?

Y a uno le provoca responder, con la mayor sinceridad: "Y que voy a saber yo. ¿Acaso me has visto cara de astrólogo?".

Pero no. Lamentablemente esa salida no es aceptable en mi profesión. En el caso de los clientes, no están esperando realmente que sepas cómo se desenvolverán los acontecimientos. Simplemente buscan una opinión lógica y experimentada que les ayude a tomar decisiones racionales y si al final explota el "Black Swan", ese evento impredecible que cambia la historia, siempre tendrán a quien echarle la culpa del error de proyección.

En el caso de la calle, el tema es más complejo. Está el señor que te aborda en el aeropuerto, con cara de angustia por lo que está pasando y, luego de hacer una apología a tu trabajo y tu "acertadísimo" criterio, espera de ti una respuesta. Y si ésta no es alineada con lo que él piensa, te mira extrañado, se despide fríamente y va con su mujer al asiento mientras le dice: "yo siempre he sabido que ese bicho es un farsante, vendido". O la señora en el pasillo del supermercado, que agarra al adolescente que lleva arreado para que le cargue el carrito y te lo muestra diciéndote: "¿y qué va a ser de estos muchachos. Les están siquitrillando su futuro, que luce más negro que Kunta Kinte" (ajá, si tienes menos de 40 años y nunca viste Raíces, estás poniendo la misma cara que el carajito mirando a la mamá con ceño de: ¿qué se fumó esta loca"? 

Pero la peor es la periodista que te pregunta en vivo desde Miami más o menos cuántas horas le quedan a Maduro y si puedes comentarle cuál es el diseñador favorito de la lideresa sustituta o de la primera dama esperada para ir mandando un paparazzi a Madison con 56 en espera de una exclusiva. 

Pues bien, ya que insisten, independiente del elevado riesgo de error, aquí les respondo, sin anestesia, ni garantía.

 1) ¿Hacia dónde vamos? A un país más primitivo, en el que la concentración de poder se agudiza, los derechos políticos merman y los canales de comunicación de la disidencia se pulverizan. El modelo económico, en contraposición, se flexibiliza y se producen algunas negociaciones entre el sector público y el privado, con el que el gobierno abre válvulas de escape para sacar presión de la olla sin negociar con los adversarios políticos y esto le ayudará a surfear la ola mientras sostenga altos ingresos petroleros. 2) ¿Esta cerca el final del conflicto? La convulsión social vino para quedarse y mutará, pero podría faltar mucho tiempo, organización, recursos y liderazgo para convertirse en un riesgo real al gobierno. 3) ¿Puede haber un cambio en breve? Ese siempre es un escenario abierto y cuando el país esta encendido y la pólvora regada, cualquier chispita puede hacer explotar al más pintado, pero que la posibilidad exista no significa que sea el escenario de mayor probabilidad (aquí se alborotan los lineal pensantes) y, aún ocurriendo, nada garantiza que el cambio sea el deseado por quienes lo buscan y no se convierta más bien en un boomerang. ¿Se podrá seguir viviendo aquí? Aquí si se fueron de palo, pues eso sólo tiene respuestas personales y sobre esto prefiero no perder una excelente oportunidad de quedarme callado. 

LA PRISION EN TIEMPOS DE PROTESTA

Por Judith Valderrama
Fuente: Conflitove.org.ve


Un nuevo drama humano en las familias locales es atender el caso de un prisionero en tiempos de protesta. Al recibir la noticia de un familiar detenido deben correr a ubicarlos en los cuarteles de prisión, ponerles un defensor y empezar  el peregrinar por instancias judiciales, marcados por el miedo de lo que pueda pasarles, sabiendo de torturas y tratos crueles al salir de prisión, muchos escogen hacer silencio, otros quieren narrar su experiencia. Dos casos particulares de detenidos; uno de supuesta tortura, otro de probable trato cruel, siendo un joven especial, conmueve a los tachirenses, pero son sólo parte de las muchas historias  tristes y dantescas de las que ahora habla la gente
Una nueva realidad que enfrenta el tachirense, quien no sólo ha tenido que asumir colas de hasta 8 horas para comprar alimentos y aceptar una marca en su piel para pasar al supermercado; quien también ha tenido que ceñirse a un horario impuesto por otros para entrar o salir de su casa; quien ha visto una ciudad casi paralizada y encendida;  quien ha tenido que dormir bajo la cama cuando hay un ataque en su sector con bombas, detonaciones, uniformados y civiles armados. Además de muchas penurias viejas y nuevas que se arrastran en la región. A todo esto, decenas de familias deben sumar en su lista de padecimientos la privación de libertad propia o de un familiar por hechos vinculados con las protestas.
Las historias narradas sobre lo vivido en y durante las detenciones son espeluznantes en varios casos, tanto, que la mayoría prefiere no hacer pública su vivencia, el silencio les hace sentir más seguridad, aun cuando tengan que enfrentar solos las secuelas psicológicas de su experiencia.
Y para quienes niegan de esas realidades en la prisión, la fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, le da oficialidad al tema presentando un balance desde el pasado 12 de febrero, cuando se intensifican las protestas, hasta ahora. Dice que el Ministerio Público actúa y contabiliza en el país 37 fallecidos, 559 lesionados y 168 privados de libertad. Manejan  81 investigaciones por presunta violación a los Derechos Humanos, de los cuales 2 son por tortura, 75 por trato cruel, 2 por homicidio consumado y 2 por homicidio frustrado.
Mientras Alfredo Romero, director nacional del Foro Penal, reporta que desde el 2 de febrero hasta la fecha son 1.937 las detenciones. De esta cifra, 1.009 personas se encuentran con medidas cautelares, y habla de 59 casos de tortura.
Cifras que espantan cuando es un hijo, un padre o un familiar el privado de libertad. En esta investigación se trata de analizar lo que significa la situación desde varios aspectos, el legal, el humano y las consecuencias sicológicas que deja una detención por situaciones vinculadas con las protestas. Muestran su visión expertos, víctimas y defensores.
Foro Penal defiende a los detenidos
El grupo de abogados del Foro Penal hacen una tarea titánica en el Táchira, literalmente persiguen a los detenidos para conocer sus condiciones físicas y se ofrecen a defenderlos gratuitamente, en los casos relacionados con detenciones vinculadas con las protestas que se dan en la región desde hace 53 días.
Raquel Sánchez es la coordinadora en Táchira, de la Organización No Gubernamental Foro Penal Venezolano, informa que para el miércoles 26 de marzo se habían registrado 215 detenciones en la región, vinculadas con protestas iniciadas el 5 de febrero. De éstas, 22  personas continuaban privadas de libertad, para el momento. El resto había salido bajo medidas diversas.
En lo referente a  tratos crueles, inhumanos o degradantes y tortura, explica la experta en leyes que no todos los casos  están siendo denunciados formalmente, porque muchas víctimas temen hacerlo. A pesar de esa situación, Sánchez  dice que el Foro Penal en  Táchira ha recogido la denuncia “formal” de una supuesta tortura ocurrida a un joven agricultor en  La Grita, municipio Jáuregui,  también manejan 14 causas abiertas por trato cruel sufridas por detenidos vinculados con las protestas que iniciaron en febrero pasado.
25 años por tortura
En Venezuela se aprueba en junio pasado, una  “Ley  Especial para Prevenir y Sancionar  la  Tortura y  otros Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes”. Hoy, parece tener mucha vigencia  esta materia, cuando temas como tortura son  parte de la discusión diaria del ciudadano común, y ya dejaron de ser historias de películas o de dictaduras del pasado siglo.
El artículo 17 de la referida Ley dice que el funcionario público que en funciones inherentes a su cargo lesione a un ciudadano o ciudadana que se encuentre bajo su custodia en su integridad física, psíquica o moral, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, con la intención de intimidar, castigar u obtener información o una confesión, será sancionado con pena de 15 a 25 años de prisión e inhabilitación para el ejercicio de la función pública.
“Nunca me habían pegado tanto en la vida”
En compañía de la mujer que hace de su mamá, porque es huérfano, un joven especial detenido cerca del Obelisco de San Cristóbal el 17 de marzo, narra lo que le sucedió.  Sin entender mucho lo legal, pero claro que no es delincuente, muestra evidencias de golpes supuestamente hechos durante su captura, incluyendo una herida en la cabeza que asegura, corresponde a un cachazo con arma de fuego efectuados por militares
Vive en Barrio Sucre, donde suele hacer mandados o trabajos para los vecinos y le agradecen con una propina. “Yo caminaba por los Bomberos recordando que mamá me dijo que me cuidara y fuera rápido a almorzar, a eso iba, cuando sentí que los policías estaban encima de mí. Les dije que no me hicieran nada, que no me iba a resistir. Los bomberos vieron todo lo que me pasó. Los policías me pegaron primero un cachazo en la cabeza, me subieron a la moto y mientras uno me tenía, el otro me daba con el casco”.
Así empezó –el 17 de marzo- un nuevo episodio de crueldad en la vida de Ángel Cardozo, de 19 años de edad, para quien existir no ha sido fácil. Cuando tenía seis años de edad muere su madre de leucemia, a los pocos años su padre de una infección intestinal. Era el menor de seis hermanos y ante la insostenible situación, tres de ellos se vienen a San Cristóbal: “Mis dos hermanos mayores decían que aquí se podía trabajar y comer, sé que mi hermana se casó con un policía  de Colombia, de los otros no sé nada desde hace años”.
Venían de San Antonio del Táchira, su residencia al llegar a San Cristóbal fue debajo del puente del viaducto nuevo. “Para comer barríamos algunos negocios  y nos daban algo, pedíamos en restaurantes o recogíamos de la basura”. Hace dos años Ángel quedó solo, sin familia, mataron a los dos hermanos con quienes convivía, dice no conocer la razón del hecho: “Me quería morir, iba a los barrios donde sabía que mataban a la gente intentando que un tiro me alcanzara, pero no pasó. Me salvé, mi papá era cristiano y aprendí a temer a Dios”, cuenta que por esa creencia nunca cayó en el delito a pesar del hambre y vivir en la calle solo.
“Ya solo, era más difícil, no dormía casi de tanta hambre que padecía, buscaba en las papeleras, la de Dulces y Dulces y con eso comía. Oraba, le pedía a Dios, a veces lloraba, pero sabía que eso me había tocado a mí”.
En manos de la ley
Ahora Ángel está bajo medida cautelar, luego de salir en libertad. Fue capturado, al parecer por el Ejército  y llevado al cuartel Bolívar de  San Cristóbal, de acuerdo a lo que explica su abogada, Raquel Sánchez, coordinadora del Foro Penal en el Táchira, quien debió literalmente recorrer todos los puntos donde llevan detenidos de la ciudad, para dar con el paradero del joven, de quien no daban razón, ni siquiera en el lugar donde fue recluido.
La mujer que cuida de Ángel Cardozo –Marlene- lo buscaba en hospitales sin resultado alguno. En la noche, y a más de 24 horas de su detención, la abogada Raquel Sánchez lo ubica tras el testimonio de un liberado que compartió celda con él y le dijo que lo había visto maltratado. Luego de recibir evasivas de los militares donde estaba prisionero, la abogada logra ver a Ángel Cardozo. Relata que para el momento lo observó con la ropa muy sucia, mostraba golpes no profundos en partes su cuerpo y una cura en la cabeza. Cuándo preguntó la causa, los milicianos le dijeron que se había caído.
De acuerdo a la versión que conoció Raquel Sánchez, supuestamente le pegaban más que a los otros porque no hablaba al interrogarlo. El joven además de ser especial, no conocía sobre lo que le increpaban. Por su propia condición, contestaba ante algunas supuestas agresiones con rebeldía, dijeron a la jurista, los funcionarios que se relacionaron con él.
Un Ángel “especial”
Ángel Cardozo, sin un diagnóstico fiel porque no ha visitado médicos –ahora lo hará-  es un muchacho especial. Algunas de sus actitudes muestran su condición y su madre putativa lo confirma, señalando que también tiene gran inteligencia para labores manuales y artísticas. Sin haber contado con instrucción crea instrumentos musicales con desechos, pinta con perfección y dibuja sin agotarse.
Hablando es fácil percibir que sus reacciones son atípicas, cuenta su amarga experiencia durante la detención en el cuartel Bolívar de San Cristóbal,  pero sin dibujar gestos de rabia o siquiera rebeldía. Su descripción es detallada, pero lineal en emocionalidad. Transmite dulzura e inocencia en su relato a pesar de la crudeza de lo que describe, dice sobre lo que le pasó: “No importa, no fue mucho, estaba dispuesto a morir si Dios así lo disponía”.
“Me cacheteaban con el casco y con la mano. El primer y segundo día me pegaban. Primero éramos cuatro en una celda, pero soltaron a uno. Me decían delincuente y que me matarían, yo les decía: ‘Delincuentes ustedes que nos pegan’. Nunca nadie me había pegado tanto en la vida”, dice Ángel.
En su historia, con perfecta ilación relata que fueron varios sus agresores y que no hablaban como venezolanos. Refiere a un militar “bueno”, quien lanzaba con disimulo caramelos a la celda de los detenidos, incluso el uniformado trató de defenderlo.
Sus compañeros de celda, tres  jóvenes capturados también en las cercanías del Obelisco de San Cristóbal, confesaban tener miedo y Ángel les decía: “Si muero, no muero por ser delincuente”, y agrega, “yo oraba al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, mientras estaba preso”.
Heroína silenciosa
Para cada persona cuentan que hay un ángel destinado, y en el caso de  Ángel Cardozo, se materializó. Él siendo  huérfano, sin más familia, residente de las calles, consumidor de basura y analfabeta, consiguió un hogar gracias a Marlene Duque, quien le llevó a su humilde casa hace dos años: “Lo trato igual que a mi hijo y él lo quiere como un hermano. Cuando estuvo preso luchamos y sufrimos  mucho, es que él es muy especial y noble”. Es como un niño, cuenta la mujer, quien recorrió  hospitales durante horas sin saber el paradero del muchacho, mientras él estaba en prisión.
Agresores tienen castigo
De acuerdo a la Ley Especial para Prevenir y Sancionar la Tortura y otros tratos Crueles, Inhumanos y Degradantes, aprobada en Venezuela en junio del 2013, el funcionario público que someta o inflija trato cruel a una persona sometida o no a privación de libertad con la finalidad de castigar o quebrantar la resistencia física o moral de ésta, genere sufrimiento, daño físico o psíquico, será sancionado con pena de 13 a 23 años de prisión e inhabilitación para el ejercicio de la función pública y política.
La Ley referida define el trato cruel como “los  actos bajo los cuales se agrede o maltrata intencionalmente a una persona, sometida o no a privación de libertad, con la finalidad de castigar o quebrantar la resistencia física o moral de ésta, generando sufrimiento o daño físico”.
Un castigo similar tiene el funcionario que incurre en “trato inhumano o degradante”, que son actos bajo los cuales se agrede psicológicamente a otra persona,  detenida o no, ocasionándole temor, angustia, humillación; realice un grave ataque contra su dignidad, con la finalidad de castigar o quebrantar su voluntad o resistencia moral.
También dice en  su artículo 30 que los funcionarios públicos no podrán invocar como causa de justificación, la orden de un superior…, para justificar la comisión de los delitos previstos en la presente Ley.



16 de febrero de 2014

POR FIN ESTAMOS EN LA RUTA DE LA VICTORIA

Por: Jesus Petit Da Acosta
Fuente: jesuspetitdacosta.blogspot.com

Liberación Nacional y No-Reelección (61)
La ruta de la victoria contra la tiranía la inician siempre los estudiantes, que son la avanzada del pueblo, la que abre la marcha.
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¿Qué hemos ganado con la movilización estudiantil del 12 de febrero? Mucho. Tanto que por fin hemos tomado la ruta de la victoria. Veamos porqué.

1.- Dio inicio a la “oposición de calle”. La convocatoria fue explícita: calle, más calle, a la calle. Significa: estimular las protestas, organizarlas, dirigirlas, encauzar el descontento y convertirlo en una fuerza determinante del cambio político. Trasladar la lucha de lo electorero a lo popular. Los convocantes a la protesta han despertado a un tigre, que los llevará al poder si saben jinetearlo. Pero si se bajan, el tigre se los comerá. No hay vuelta atrás.

El paso siguiente: organizar a la gente para la “oposición de calle”, la cual es una modalidad de “guerra asimétrica” que libra el pueblo desarmado contra la ocupación cubana y su gobierno títere, el hambreador de la gente y saqueador de la riqueza nacional, que usa como fuerza de choque a las bandas paramilitares de criminales que llama “colectivos”. No esperes que te organicen. Comienza tú por organizar. ¿Cómo? Asume tu liderazgo en tu familia, en tu vecindario, en tu trabajo, en tu gremio o sindicato.

2.- Despertó a un gigante dormido: la juventud universitaria. En la historia de Venezuela el fin de las tiranías comienza cuando se activan los universitarios. Ellos forman la avanzada, que abre el camino a la victoria. Son los que sacrifican su libertad y hasta su vida por un ideal. Ahora los universitarios deben organizarse para servir de vanguardia en la “guerra asimétrica” contra Cuba y su gobierno títere, aplicando el modelo exitoso de todas las luchas de resistencia: asumir el liderazgo de sus compañeros de estudios reuniéndolos en células o comités.

3.- Quedó deslindado el campo de batalla. De una parte el gobierno títere de Cuba con sus bandas paramilitares de criminales, que son su sostén. No es la dictadura del proletariado, sino la dictadura de los criminales. A su lado, los colaboracionistas que les sirven de comparsas llamando pacifismo al entreguismo. Enfrente, los patriotas con la juventud en la vanguardia que, haciendo suya la exclamación de Bolívar en 1811, preguntan: “¿15 años de tiranía no bastan? ¿Vamos a dejar que terminen su obra de destrucción de este país que es nuestro?” En medio la FAN, de la cual no se ve todavía lo que está pasando adentro. Pero algo debe estar pasando para que el títere se alarme ante una manifestación pacífica y salga como gallina clueca gritando: es golpe de estado.

4.- El mayor éxito político fue desnudar a la tiranía ante el pueblo venezolano y ante el mundo entero. Quedó evidente que en Venezuela están suspendidas de hecho las garantías constitucionales. Aquí no hay ley ni justicia. No existe el derecho a la manifestación, ya que la pacífica del 12-F fue reprimida con sangre como antes lo fueron en la provincia. No existe el derecho a la vida, porque las bandas paramilitares de criminales masacran a los manifestantes, en  presencia de policías y guardias, lo que demuestra que son parte de la maquinaria terrorista del gobierno. No existe el derecho a la integridad corporal porque en plena calle fueron golpeados los manifestantes sin misericordia. No existe el derecho al debido proceso, porque los estudiantes son enviados a prisión sin pruebas y sin defensa, incluso internados en cárceles para presos comunes en sitios distantes de su residencia.

5.- El éxito político ha sido aún mayor por la censura del canal internacional NTN24. Resaltó ante el mundo entero que en Venezuela no existe libertad de información. Totalmente censurada la TV nacional. Totalmente censurada la radio. Amenazados de cierre los periódicos independientes. Y ahora sin poder ver a NTN24 que nos mantenía informados. Para el que no creía que estamos bajo una tiranía, ya no cabe duda. Aún más cuando CNN en Español está advertida por informar la verdad.

Ahora sí estamos en la ruta de la victoria. Es cuestión de seguir este rumbo estratégico.



14 de febrero de 2014

DIALOGO O CALLE

Por: Nelson Freitez
Fuente: Revista Sic Semanal




El título del artículo puede reflejar uno de los debates públicos actuales entre ciertos sectores de la sociedad venezolana. Algunos propugnan el inicio de procesos de diálogo entre actores políticos para abordar problemas y alternativas, dada la magnitud de la crisis del país. Otros plantean convocatorias de calle para expresar malestares y opciones de superación de la misma. Lo que unos proponen como prioridad, los otros lo perciben como contradictorio ó excluyente.

Este dilema entre calle ó diálogo pudiera ser falso. En la realidad social está claramente superado por diversos grupos laborales, vecinales o indígenas, los cuales ante el agotamiento, la imposibilidad o el bloqueo del diálogo con el gobierno nacional para abordar sus problemas, deciden emprender acciones de calle. Incluso asumiendo riesgos de ser reprimidos y criminalizados. El incremento de la protesta pública de calle, sobre todo a partir del 2007 lo evidencia nítidamente.

Tales grupos protagonizan acciones colectivas por derechos sociales o económicos, exigiéndole al Estado que asuma su responsabilidad ante los problemas, utilizando el espacio público para potenciar sus exigencias y presionar por respuestas efectivas.

En éstas participan poblaciones de diversas preferencias políticas, aunque pareciera mayormente de quienes apoyan o han respaldado en algún momento al Gobierno.
La protesta de carácter más global, de cuestionamiento general a la conducción del Estado, no logra en los últimos tiempos tener vida propia ni conectarse con las acciones por los derechos antes señalados. Pudiera estar afectada, entre otros factores, por algunos de estos obstáculos: 1) La desconexión entre quienes la propugnan con las bases sociales que viven los problemas. No bastan los contactos electorales, episódicos. 2) El inmenso vacío de organización que aún viven millones de personas que con todo el malestar que los atormenta carecen de canales orgánicos para expresarlo. Sobre todo las capas medias y quienes trabajan por cuenta propia. 3) La ausencia de propuestas confiables de enfrentamiento de la situación y las salidas frente a ésta. Algunos están más centrados en visualizar o prometer el desenlace final que en el proceso de construcción de una alternativa viable de cambio político.

Lo cierto es que dada la multiplicidad de problemas y carencias de la población, la calle viene siendo un escenario permanente de acción colectiva. Desde hace ya décadas. Es el recurso más efectivo por que hasta ahora es el único que logra influir en el gobierno.

El problema reside en los liderazgos que al asociar la movilización de calle con la violencia, terminan asumiendo el discurso de la criminalización de la protesta que el gobierno ha buscado instaurar. De tal forma pudieran estar ejerciendo una política de ‘negociación palaciega’ no digerible para las bases que padecen los problemas.

Y por otra parte, están quienes piensan que no se puede dialogar por que se entregan las banderas y que lo único legítimo es la protesta ´hasta el final´, terminando por olvidar que la política es un ejercicio permanente de combinación de formas de acción en distintos escenarios para procurar objetivos colectivos. Seguramente la combinación diálogo con calle pudiera ser la más efectiva o frente a un gobierno ineficaz y autoritario.


8 de febrero de 2014

LOS CONSEJOS COMUNALES: ¿BURBUJAS DE LIBERTAD?

Por: Armando Janssens
Fuente: El Nacional

Hoy en día, los consejos comunales forman parte del paisaje nacional. En casi todos los barrios, pueblos y aldeas, y hasta en urbanizaciones de la clase media, los consejos comunales están presentes. Fueron y son promovidos desde el Estado. Están definidos por un conjunto de leyes y reglamentos que todavía deben seguir ajustándose a la gran fantasía de un Estado comunal. Pretenden ser la máxima expresión de socialismo del siglo XXI y, según sus promotores, se convertirán, con el tiempo, en el núcleo dinamizador de toda la sociedad: en lo político, lo social, lo económico, lo cultural y hasta en lo ético. Es un sueño utópico que, desde hace un par de siglos, logra unir, en algunas partes, a un gran número de adictos, hasta que la dura realidad muestre su limitación y su fracaso inevitable. En estos últimos años se destinan para su implementación grandes recursos económicos. Alguien calculó que el año pasado, los consejos comunales recibieron más recursos que todas las alcaldías juntas, lo que da una idea de la importancia que el gobierno y el partido oficial dan a los consejos comunales como instrumento revolucionario de la sociedad venezolana.
Como es conocido por muchos, desde hace tiempo, funcionan organizaciones barriales con diferentes denominaciones y metodologías de trabajo. Son idóneos instrumentos sociales en el proceso de crear una base de ciudadanía y de convivencia democrática en un país que, en los últimos sesenta años, conoció un crecimiento poblacional excepcional e intenta convertirse en un país integrado y desarrollado. Todos estos grupos tienen en común: organizar a la gente para trabajar conjuntamente en las necesidades más sentidas, hacerse sentir en su comunidad y en su interlocución con las instancias oficiales. Los conocemos –aún hoy en día– como juntas parroquiales, asociaciones de vecinos, grupos culturales, clubes deportivos, cooperativas y muchos otros de diferentes quehaceres. Forman un colorido conjunto de una rica sociedad en crecimiento pluralista. Viven del trabajo voluntario, con pocos medios a su alcance, pero con una gran entrega que nace de una genuina preocupación social.
También, en decenios pasados, los partidos y los gobiernos de turno intentaron apropiarse o meter sus manos en estas organizaciones. Tales intentos les ha costado caro en su credibilidad democrática, con los resultados conocidos. Demasiado tarde lo reconocieron.
Pero hoy en día vivimos en grado superior y sesgado la misma historia. No se trata solo de un intento de aprovecharse de estas organizaciones, sino de convertirlas en una estructura del Estado y su partido, en gran parte politizada e ideologizada. Es lo contrario de lo pretendido anteriormente. En lugar de que la sociedad sea la fuente de lo público, ahora es el Estado y su partido el que se apropia de las comunidades y de sus expresiones, por medio de una estructura legal, política y financiera. Y todo esto acompañado de un discurso ideológico que se repite con insistencia hasta el cansancio. La tan deseada pluralidad y convivencia ciudadana se encierra en estructuras de las que progresivamente nada se escapa. Hasta produce, en muchas instancias, un ambiente de miedo para no ser considerado un opositor. Sin desconocer la dedicación y el entusiasmo de muchos de sus integrantes, sin querer y saber se convierten en peones del Estado omnipotente.
De esta manera, se pierde la soberanía de estos consejos que, poco a poco se acoplan a los lineamientos de arriba, perdiendo su propia iniciativa y creatividad. A pesar de que hay elecciones de los responsables, se sabe muy bien qué tipo de gente escoger para asegurar la necesaria fidelidad. El hecho de que pueden acceder a recursos del Estado para proyectos comunitarios, y que se disponen, algunas veces, de recursos cuantiosos, despiertan las ansias de muchos integrantes o grupos para tener acceso a su manejo y a sus beneficios. Hasta donde se puede observar, el manejo pulcro del dinero y sus asignaciones oportunas –con contadas excepciones– son el talón de Aquiles de esta dinámica. El deseo de tener poder, tan presente entre nosotros, y el afán de aprovecharse de él, no existen solo en las altas esferas de la sociedad, sino también es algo común en nuestras comunidades populares. Sin el desarrollo de capacidades que equilibren y orienten sus actitudes y actividades, estamos generando un deslave humano que más temprano que tarde tendrá sus consecuencias.
He aquí un amplio campo de trabajo para las organizaciones sociales que disponen de capacidad formativa y de acompañamiento organizativo. Un espacio de actuación y de influencia que no se puede desconocer. Con frecuencia hay discusiones encontradas sobre si la sociedad civil organizada (ONG de desarrollo social) debe apoyar o no los consejos comunales debido a la dependencia de estos del Estado y del partido oficialista, y a su marcada tendencia ideológica.
El argumento afirmativo es el de no apoyar de manera indiscriminada a consejos comunales dependientes, sino más bien apoyar positivamente a líderes y a  integrantes que manifiesten deseo  de formarse en tareas comunitarias. En el manejo responsable de los recursos financieros, en el campo de la ética y su aplicación en la administración tenemos una palabra a aportar. Ya hay experiencias acumuladas, y una variedad de iniciativas que apuntan a la creación de una conciencia autónoma, acompañada de una conducta más responsable en la acción pública como resultado de esfuerzos promovidos desde la sociedad civil.
Evidentemente, los consejos comunales no son burbujas de libertad, sino más bien lo contrario. Son dinámicas impuestas, diferentes a nuestra concepción de sociedad libertaria. A pesar de eso, también en ellos podemos encontrar mentes abiertas y espacios de acción que permiten promover cambios hacia una verdadera sociedad de todos.