1 de enero de 2014

¿UNIDAD CON QUIÉN Y PARA QUÉ?


Por: Freddy Carquez
Fuente: El Nacional

La afirmación del ciudadano Ramón Guillermo Aveledo en la prensa del domingo 22 de diciembre “La Unidad no puede ser un matrimonio por conveniencia”, apunta a la principal debilidad del proyecto político y electoral que conocemos como la Mesa de la Unidad Democrática. 
Dificultad cuyos efectos se hicieron muy visibles en el tránsito a las elecciones municipales, cuando el comportamiento democratizador acordado para escoger la candidatura presidencial, de gobernadores y acaldes se congela, ignorando el deber de concluirlo en las elecciones municipales, al escoger también mediante consulta abierta a los abanderados a concejales.
¿Y cuáles fueron sus negativas consecuencias?, entre otras, faltar a la promesa empeñada con nuestra población, por enésima vez la cúpula partidista mintió y quedó al mismo nivel de comportamiento autoritario que la jerarquía del PSUV; pero además y quizás lo más importante, el “proyecto unitario” renunció a la incorporación combatiente de varios centenares venezolanos que se consideraban y se siguen considerando serios aspirantes a representar a sus vecinos.

Ramón Guillermo, darle la espalda al proceso democratizador en la construcción de las representaciones político-electorales al nivel de las comunidades (concejales), utilizando el mecanismo architradicional de repartírselo utilizando los resultados electorales nacionales como la referencia, sigue siendo un grosero irrespeto al contenido de las consultas y a la soberanía popular.

Porque estamos hablando de representantes y áreas de desempeño completamente diferentes a la nacionales, que también debemos proteger y desarrollar en franco beneficio de los intereses económicos, sociales y políticos de los “ciudadanos de a pie”, de los que aún están y seguirán muy lejos de Caracas, de Miraflores, de los poderes públicos, de los medios de comunicación y de los partidos políticos.
Y ahí están los resultados electorales Ramón, el proyecto nacional no creció, pero sí creció el liderazgo municipal, porque no era correcto participar de la convocatoria polarizante, semejante conducta solo les servía al gobierno y a unos cuantos apresurados y oportunistas electoreros, para la oposición democrática y social el objetivo ha debido ser volcarse con todas sus capacidades en los municipios.

Un segundo aspecto importante del debate electoral nacional, regional y municipal, está dado a mi entender por los contenidos económicos y sociales, porque son ellos además del derechos políticos, la otra cara de la moneda de nuestra convivencia como seres humanos civilizados y por lo tanto con permanentes aspiraciones de progreso y bienestar, derechos muy claros y concretos de un mundo mejor, “ahora en la tierra como en el cielo”.
Debemos recordar en forma permanente, al estilo de “pepe grillo”, que es casi imposible ser elector efectivo con hambre, enfermo o sin casa, mucho menos acosado por el hampa o matraqueado por los cuerpos de seguridad, aspectos sustanciales a tomar muy en cuenta para construir una plataforma auténticamente popular, que conquiste apoyo efectivo y lealtad política en la sociedad empobrecida.

Es indiscutible que debe construirse una vasta red que conduzca la actividad opositora, pero definitivamente debe ser profundamente democrática y seriamente comprometida con las demandas sociales, en la cual se encuentren como iguales las organizaciones partidistas, las organizaciones independientes, los grupos de opinión, las representaciones autónomas sindicales, gremiales y comunitarias, empresariales, científico-técnicas y culturales.
Solo así podremos contribuir a superar la desconfianza en las consultas electorales, hoy fatigadas, porque continuar ignorando o descalificando el fenómeno abstencionista es un error importante, su continuidad y crecimiento apunta a sectores de la población que han perdido su confianza en la utilidad de los votos, tendencia que el gobierno estimula a diario para debilitar la resistencia a sus empobrecedoras políticas.
Por lo que nuestra inteligente y combativa respuesta debe ser la de desarrollar aún más los mecanismos e iniciativas de participación democrática, el activismo electoral debe dejar de ser una forma privilegiada de vida y convertirse en un deber y en un compromiso constante con la comunidad, necesitamos que la calidad ética y política de nuestros parlamentarios crezca, dejando en manos de la sociedad quienes deben representarla.
Es muy obvio que el abuso de poder, el obsceno ventajismo presidencial y la complicidad del CNE, se han podido identificar con mayor firmeza asumiendo la consulta municipal como la tarea principal, pero esos objetivos exigían en serio apoyarse en la comunidad, educándola y movilizándola, dejando de lado la pretensión hegemónica, superando el sectarismo de los partidos que se agrupan en la MUD y derrotando a los vividores y oportunistas. 

22 de diciembre de 2013

PAQUETAZO NEOLIBERAL BOLIVARIANO

Autor: José Rafael López Padrino 
Fuente: Soberania.org

Pdvsa está técnicamente arruinada, gracias la actividad hamponil y depredadora de la pandilla que la dirige

El régimen prepara un conjunto de ajustes macroeconómicos neoliberales después de haber generado una falsa ilusión de prosperidad con fines electorales. Los socialfascistas bolivarianos luego de satanizar hasta el infinito las políticas neoliberales de los gobiernos anteriores hoy recurren a las mismas recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) a fin de paliar la grave crisis económica del país. Los voceros del oficialismo andan desesperados haciendo malabarismos ideológicos para justificar la puesta en práctica de un “paquetazo de impronta neoliberal” por parte de un régimen que se autodefine socialista. Neo-paquetazo que se traducirá en un aumento del precio de la gasolina y de los servicios públicos, incremento en los impuestos regresivos como el IVA y la aplicación de una maxi-devaluación de la moneda nacional.
Dada la gravedad de la crisis el paquetazo bolivariano tiene previsto un aumento en el precio de la gasolina cuyo cuya último  intento detonó al Caracazo. Conmoción social que representó el punto de quiebre en la capacidad de aguante de las masas ante la imposición de una serie de medidas de corte neoliberal por parte del gobierno de CAP II. El gobierno de CAP adoptó un paquete de medidas de ajuste neoliberal orientado a la liberación de la economía tras la firma de una Carta de Intención con el FMI. Se decretaba un aumento del precio de la gasolina y el transporte público, entre otras “políticas de ajuste económico” que golpearon el ya debilitado ingreso de las franjas más pobres de la sociedad. Protestas y disturbios que fueron sofocadas por la bota militar con un saldo de 300-1200 fallecidos de acuerdo a las fuentes consultadas. 
Evidentemente los voceros del oficialismo ya no hablan de que nuestra economía está blindada como solía hacerlo el ya fallecido vocinglero del Palacio de Misia Jacinta. Imposible hacerlo ante la magnitud de la crisis que nos devora. Elungido de Miraflores ya no tiene mayor capacidad de maniobra por ello recurre a esta vieja receta ortodoxa del FMI. El neo-paquetazo bolivariano surge como respuesta a la grave crisis económica que se traduce en un grave déficit fiscal (12%), en la destrucción del aparato industrial del país, una inflación fuera de control (54%), a un elevado endeudamiento del país, así como el déficit financiero de PDVSA que al 22 de noviembre de 2013 alcanzó la suma de 65.272 millones de dólares. Empresa que está técnicamente arruinada, gracias la actividad hamponil y depredadora de la pandilla que la dirige. 
Lamentablemente la aplicación del neo-paquetazo bolivariano no soluciona los problemas de fondo que afectan a nuestra economía, al igual que no representa una rectificación a la desastrosa política económica que se ha venido aplicando en el país desde la llegada al poder de la barbarie socialfascista. Al igual que los anteriores ajustes coyunturales, estas nuevas medidas estarán condenadas al mayor fracaso y solo lograrán encubrir transitoriamente los problemas económicos estructurales que nos afectan. Todas estas medidas no hacen otra cosa que intentar mantener a flote la economía capitalista venezolana que obviamente destruirán aún más los míseros ingresos de los trabajadores y asalariados del país. 
La aplicación de este conjunto de medidas neoliberales por parte de un régimen que se autocalifica de socialista es la mejor demostración de su falaz orientación ideológica. Su carácter socialista no trascienden más allá de unas cuantas consignas y enunciados retóricos. Recurren a la ortodoxia fondo monetarista a fin de superar los profundos desequilibrios macroeconómicos, compensar el desvalijamiento de las arcas del Estado y la incapacidad de la renta petrolera para satisfacer un descomunal gasto público. Paquete de medidas que el régimen mantuvo en el mayor secreto, y que solo ahora ha dado a conocer a fin de minimizar el costo electoral de las mismas en relación a las pasadas elecciones del 8D. 
Es triste y penoso ver a viejos críticos de las políticas neoliberales del pasado y apologistas del llamado “Caracazo”(27F, 1989) defender sin mayores escrúpulos este nuevo paquetazo neoliberal hecho en socialismo. ¿Dónde están los principios ideológicos que en un momento dijeron defender?
Finalmente, ¿Qué opinará el salta talanquera de William Ojeda y demás delincuentes ideológicos que se desgarraron las vestiduras (6/9/2012) ante unas supuestas medidas “neoliberales” que serían aplicadas por la disidencia política de haber ganado las elecciones el pasado 14A? ¿Tendrán la valentía de denunciar el carácter regresivo y neoliberal de estas nuevas medidas? Lo dudo, pues son unos cobardes asalariados, como todos los oportunistas de oficio. 





EL ESPEJISMO DE LA IGUALDAD

Autor: Axel Kaiser.
Fuente: Diario Financiero (Chile)

Suecia es un ejemplo que a nuestros estatistas les encanta citar

Una sociedad que persigue la igualdad por sobre la libertad, afirmó Milton Friedman, no termina ni con la una ni con la otra. Y es que la igualdad es un difuso espejismo imposible de alcanzar por la simple razón de que todos los seres humanos somos por naturaleza desiguales. Ergo, todo lo que resulte de nuestra interacción será desigual.
El socialismo, la ideología igualitarista por excelencia, pretendió negar esta realidad conduciendo al asesinato de más de cien millones de personas y a la creación de las sociedades más desiguales y explotadoras que haya visto la historia moderna. Si hay algo que enseña la historia de esa terca doctrina, es que la búsqueda de la igualdad través del Estado es un imposible que irremediablemente socava la libertad y el bienestar general. Eso no significa, por cierto, que no haya sociedades más iguales que otras.
Suecia es un ejemplo que a nuestros estatistas les encanta citar. Según ellos, el país nórdico sería la prueba de que elEstado de bienestar funciona creando riqueza e igualdad. La evidencia, sin embargo, dice otra cosa. De partida, elEstado de bienestar sueco comienza a crearse a fines de la década de los 50, cuando Suecia era ya el cuarto país con el mayor ingreso per cápita en el mundo y destacaba por sus niveles de igualdad. En esa época, el Estado suecotomaba un moderado 21% del PIB en impuestos, menos que el Estado chileno actual.
El enriquecimiento de Suecia desde la década de 1870 hasta mediados del siglo XX se debió fundamentalmente a una combinación de instituciones proclives al libre mercado, a mejoras en el capital humano y a una arraigada ética del trabajo combinada con altos niveles de confianza interpersonal (Sanandaji, 2012). Con la introducción gradual delEstado de bienestar a partir de los 60, Suecia se empobreció en relación al mundo cayendo desde el cuarto al decimocuarto lugar en términos de PIB per cápita en 1993.
Una clara indicación de que los suecos estarían mejor sin el Estado benefactor es el hecho de que hacia 2009 los inmigrantes de ese país en Estados Unidos mostraban un ingreso promedio 53% superior al de sus compatriotas enSuecia. Pero ni el ejemplar empeño, creatividad y honestidad sueca pudieron sostener el estado benefactor. En los 90 este enfrentó una severa crisis que si bien no lo terminó, si dio pie a una serie de profundas reformas liberales gracias a las que el país nuevamente ha salido a flote.
Un país que no hecho esas reformas, persistiendo en el camino estatista redistribuidor, es Francia. A partir del próximo año, Francia tendrá el gasto público más grande del mundo, alcanzando un 57% del PIB. Hoy la nación gala se encuentra sumida en una profunda crisis económica, con un 11% de desempleo, una deuda pública de más de un 90% del PIB, con nulo o negativo crecimiento económico, un agudo proceso de desindustrialización y un presidente con la popularidad más baja registrada en la historia de la V República.
El mismo presidente socialista que, en su lucha por mayor igualdad, introdujo 84 nuevos impuestos en los últimos dos años causando verdaderas rebeliones populares y la fuga de numerosos millonarios del país, partiendo por el actorGerard Depardieu, quien renunció a la ciudadanía francesa en protesta por los excesivos impuestos. Para agravar las cosas, hace unas semanas, Standard & Poor’s volvió a rebajar la calificación de riesgo del llamado “enfermo de Europa”. Más interesante aun son encuestas recientes del diario de izquierda Le Monde. En ellas, el 70% de los franceses declaró que los impuestos son excesivos y el 54% sostuvo que aumentan las desigualdades. Francia nos da así una valiosa lección sobre los resultados de perseguir la igualdad haciendo crecer el Estado.
Pues si efectivamente fuera el caso que un Estado benefactor generoso mejorara la calidad de vida de la población e incrementara la igualdad, entonces el país de Napoleón con su gasto público récord en el mundo, lejos de estar sumido en una crisis económica, política y social, debiera encontrarse en su apogeo. 

5 de diciembre de 2013

LOS 4 MITOS DEL ABSTENCIONISTA

Por: Ángel Oropeza
Fuente: El Universal.

A pesar de sus diferencias entre sí, es posible elaborar un perfil de los argumentos y creencias típicas del abstencionista venezolano, esas personas que, la mayoría víctimas del cansancio, otras guiadas por su buena fe y unas pocas con evidentes intenciones políticas, manifiestan no querer votar en las cruciales elecciones del próximo domingo.  A partir de esas creencias y alegatos, se puede construir una lista de los 4 principales mitos que alimentan la abstención tan anhelada por el gobierno, así como las respuestas y aclaratorias a tales ficciones electorales.

1. "En el CNE no se puede confiar, y por tanto lo mejor es no votar". La primera parte de la oración es cierta, y quizás es la única de las razones esgrimidas por los abstencionistas que no es un mito. Lamentablemente es verdad, y las encuestas así lo recogen. El CNE es cualquier cosa menos imparcial, y siempre va a jugar contra el pueblo. Pero su juego principal es precisamente que el pueblo no vote. Por tanto, caer en ese juego, es caer en la trampa.

2. "Votar no ha conducido hasta ahora nada". Falso. La única estrategia que ha significado crecimiento de la oposición, disminución del apoyo popular hacia el gobierno y acercarse cada vez más a la posibilidad real de un cambio político en Venezuela, es la estrategia de organización ciudadana, acumulación gradual de poder e insistencia en la vía electoral. Ahora que se está cada vez más cerca del objetivo, renunciar a esta estrategia es hacerle el juego al Gobierno, y es precisamente lo que él espera.

Toda la inmensa fuerza popular que se ha construido –y el gobierno de Maduro no puede decir lo mismo – ha sido hecha sobre organización y votos. El domingo es otro capítulo de la misma lucha. La oposición es hoy mayoría en el país, y tiene la oportunidad de demostrarlo de manera inequívoca y contundente. Además, ni el CNE ni las trampas soportan un diluvio de votos. De hecho, los abusos y las trampas se descubren porque votamos. Y eso es justamente lo que el Gobierno quisiera evitar.

3. "No es seguro que el voto sea secreto, y por tanto no es bueno arriesgarse". Falso. El 14A volvió a demostrar que el voto es secreto. Las persecuciones contra algunos funcionarios y trabajadores del Estado fue por "sospecha de haber votado" contra Maduro, lo que es una evidencia de la imposibilidad de "saber" por quién vota la gente. La propia conducta persecutoria del Gobierno es la mejor demostración que el voto es secreto, aunque quieran que la gente piense lo contrario para que se atemorice y se abstenga.

4. "No quiero que me roben mi voto". Este es uno de los mitos que más contribuyen con la abstención. Sin embargo, está más que demostrado que a nadie en Venezuela le roban su voto. Lo que el Gobierno hace es "inflar" sus propios votos mediante mecanismos fraudulentos. Así, por ejemplo, el 14A se demostró que a nadie que votó por Henrique Capriles le robaron o le cambiaron su voto. Los votos de Capriles que anunció el CNE son verdad. Lo que no es verdad es la votación de Maduro, y mucho de eso fue por usurpación de votantes, utilización del nombre de votantes fallecidos, votos asistidos, etc. ¿O por qué cree usted que el oficialismo se negó a que se pudieran ver y revisar los cuadernos de votación?

Por eso, frente al ventajismo electoral, hay que sacar la suficiente ventaja para contrarrestar el "inflado". El abultamiento de votos a favor de Maduro funcionó en abril –aunque no pudieron hacerlo más allá del 1% de diferencia- porque la ventaja opositora fue por muy poco margen.  Pero esa es la mejor demostración de la capacidad limitada de las trampas electorales del Gobierno: a pesar de todo su poder, no pudieron ir más allá. Una votación amplia, que signifique una brecha contundente de la oposición, es sencillamente imposible de cambiar. De nuevo –y en eso hay que insistir hasta el cansancio- la única forma demostrada de combatir la trampa es votando. El único voto que se pueden "robar" es el que tú no emites, porque todo espacio en blanco que se deje en los cuadernos de votación es potencialmente expropiable  por el  Gobierno para sí.

La oligarquía madurista sueña con que la gente se abstenga. Esa es su mayor esperanza. Por eso juega a estimular la abstención, reforzando los mitos electorales que la alimentan.  Si bien es cierto que las elecciones en Venezuela se dan en condiciones de grosero ventajismo, desigualdad y obscena corrupción por parte del Gobierno, también es cierto que las trampas electorales se pueden enfrentar y minimizar con 2 herramientas principales: 1) una participación masiva, que permita una victoria tan contundente y con tanto margen, que haga infructuoso el "inflado artificial de votos" como el que se practicó el pasado 14 A para darle un triunfo ilegítimo al candidato Maduro, y 2) una organización popular que se traduzca en una efectiva vigilancia y contraloría ciudadana de todo el proceso electoral, pero especialmente de los núcleos tramposos cada vez mejor identificados.


A VOTAR, QUE DICTADURA SÍ SALE CON VOTOS

Por: THAYS PEÑALVER
Fuente: El Universal

Decía un comediante que "no hay nada más elegante que una mala idea". ¡Dictadura no sale con votos! Qué elegante ¿no? Saltemos a las calles, asaltemos de una buena vez las bastillas y salgamos de esto, gritan algunos mientras nos acusan a los que llamamos a votar de "pobres ingenuos". Para eso está la historia desde que otro "bravo pueblo" asaltó la Bastilla con piedras y palos y a su comandante lo descabezó un aprendiz de panadero con un cuchillo de cocina. ¡Salgamos a la calle! vociferan algunos.

Pero muchos de los que gritan eso, no entienden que Desmoulins y los 7 líderes que organizaron el robo de las armas en "les Invalides" durante la Revolución Francesa no eran precisamente "el pueblo", sino políticos acompañados de los "Sin calzones", "organizados políticamente" contando con "oficiales políticos" (Soboul 1980). Mucho menos comprenden que Hullin, Elie, Parein, Rosignol (bastante burgueses algunos) eran sargentos, tenientes o capitanes y llegaron hasta a generales del ejército francés y fueron quienes en realidad tomaron la Bastilla junto con cientos de veteranos Gardes Frauçoiſes que tampoco eran "el pueblo". Así que yo seré ingenua, pero a mí me parecen más "ingenuos" los que se creyeron que de verdad, verdaita, los "pueblos" asaltan las Bastillas (o rescataron a Chávez el 12-A).

Por eso, veo siempre con mi "cara de ingenua" a los candidatos a "Vainqueurs de Mirafleurs" que nunca aprendieron que desde la Revolución Francesa hasta Pérez Jiménez o desde el Caracazo hasta las revueltas árabes, todos los modelos cayeron por la organización política y militar del descontento popular. Son los que nunca entendieron que existen medidas como si se tratara de las de una Miss: 80-70-80, que son las de un modelo caído. Cuando el 80% de la población esta descontenta y quiere un cambio, cuando se cuenta con el apoyo del 70% de la institucionalidad política, gremios, sindicatos y partidos políticos que son las que canalizarán las energías de esos pueblos y ya podrán suponer cual es la tercera medida importante, si no cuentas con el 80% de las guarniciones, déjate de cuentos. 

Frente a la ingenuidad de ¡dictadura no sale con votos!, está la verdad de muchos dictadores que se vieron obligados a hacer elecciones y perdieron. Desde Pérez Jiménez en 1952 cuando todos los partidos llamaron a su gente a votar, ganándole masivamente y no tuvo otra opción que desconocer los resultados y gobernar como dictador, hasta Pinochet que tuvo que hacer el plebiscito de 1988 y lo perdió igual que las elecciones en diciembre del 89, cuando el 70% de los chilenos le dio una patada democrática. Y el que te diga que las revueltas árabes fueron espontáneas también está engañado, porque Mubarak fue obligado a hacer elecciones y las perdió abrumadoramente (80%) y la resistencia política fue de los partidos, nunca del pueblo. Mientras que Ben Ali en Túnez, como Fidel Castro, nunca hizo elecciones democráticas. (Si eres de los que piensas que Fidel hace elecciones como las nuestras, busca mi artículo: "A votar, que esto no es Cuba... por ahora").

Una cosa aún más parecida a la nuestra fue la de Nicaragua y el Frente Sandinista negados por completo a hacer elecciones con su régimen marxista-leninista y fueron obligados, por presiones internacionales a hacerlas el 18 de febrero de 1990 y las perdió ganando Violeta Chamorro por el 54% de los votos, luego volvió a ganar con Alemán en 1997 y más tarde Bolaños hasta el 2007 con el 53% de los votos. ¿Qué por qué volvió Ortega? Por que Alemán fue calificado por Transparencia Internacional "como uno de los políticos más corruptos en los últimos 20 años". La oposición había logrado lo inimaginable, ganarle "al chavismo nicaragüense" y muchos de sus políticos decidieron suicidarse robándoselo todo. Así que ¿dictadura no sale con votos?, pero sí es de la única forma que salen. Porque si crees que un militar (espontáneamente) le da un golpe de Estado a otro para entregarle el poder a un civil, eso sí es ser un tremendo ingenuo.

Pese al ventajismo, la trampa y los sistemáticos abusos, el sistema electoral tal cual está diseñado nos ha permitido hasta ahora contarnos democráticamente. Y le guste o no a mucha gente, nuestro problema desde hace 14 años ha sido de números, porque siempre consistió en nuestra capacidad de tratar de convencer a la mayoría de que somos una opción real, incluida esa parte de la propia oposición que vota contra el chavismo y no porque esta convencida. Pero hoy y a pesar de los obstáculos, el trabajo duro ha rendido sus frutos.

Amigos, la mayor importancia del 8-D además de ganar alcaldías, es mantener vivo el espíritu del 14-A y contar con los números que nos permitan marchar a los revocatorios y seguir reconocidos mundialmente como una fuerza democrática indetenible (hasta el gobierno nos reconoce como "la mitad minoritaria"). Así que este domingo ¡a votar!, porque la historia ha demostrado que dictadura, sí sale con voto

4 de diciembre de 2013

CARTA A UN OPOSITOR ABSTENCIONISTA

Por: Francisco Suniaga.
Fuente: El Nacional (Venezuela)

Si la rutina electoral se cumple, el próximo domingo te tocaría ir a votar en las elecciones locales en las que has pensado no participar. Tratar de convencerte de que sí lo hagas, te resultará ya un fastidio (amigos, familiares y activistas deben habértelo pedido en innumerables ocasiones). Igual resulta una pesadez para cualquiera tratar de persuadirte de que votes (de hecho, el primer impulso de un persona sensata, después de 15 años de lo mismo, es no insistir con alguien como tú), pero algo muy profundo, uno de esos códigos inscritos en la nuez genética, impulsa a intentarlo.
Entiendo que la situación no es tratar de convencerte de que este gobierno no sirve. Eso se percibe y es evidente en todos y cada uno de los actos de nuestra vida, incluidos los más íntimos (esto último, por si estás por esa edad que los gringos llaman “silver” y sin que haya razones orgánicas últimamente has tenido que doblar la dosis de sildenafilo o, si eres del otro género, usar una gelatina más densa). Nuestro desacuerdo radica entonces en lo que debemos hacer para sacudirnos esta ya larga tragedia.
Comienzo por advertirte que si eres uno de esos tipos que dice que nunca votan porque los políticos no sirven y tus principios éticos no te lo permiten, lo mejor es que no sigas leyendo esta carta. Tu caso es de psiquiatra, sufres del síndrome de superioridad ética intelectualizado (o sea, eres un bolsa que no tiene cura porque siempre encontrarás una razón para ubicarte por encima de los tipos sin principios que sí votan).
Tampoco te interesará leer esto si eres de los abstencionistas calculadores políticos. Por ejemplo, eres elector de Caracas-Libertador, y no votas por Ismael García porque es un recién llegado y porque ganó las primarias con amaños. A diferencia tuya, que formas parte de un grupo que de verdad sí va a rescatar a Caracas, pero después de regalarle a Jorge Rodríguez tres años más, cuando haya nuevas elecciones y los caraqueños se hayan dado cuenta de que los buenos son tú y los tuyos. Si ese es tu caso, lee hasta aquí.
Si eres de aquellos opositores twitteros que aseguran que por esta vía, el voto, no vamos a lograr nada y que deberíamos hacer como los ucranianos (antes como los egipcios, sirios, libios…), que sí son arrechos de verdad. Que a votar no te convoquen, que tú lo que quieres es formar parte de una revuelta popular y sumarte a una oposición cuatriboleada, hermano, quédate allí tranquilito y dale clavo a ese Iphone de última generación, twittea que algo queda.
Si eres de aquellos que piensas abstenerte porque estas elecciones no te parecen importantes, debo decirte que estás en lo cierto. No son importantes, van más allá, son vitales. Estas elecciones son no solo para escoger a las autoridades locales sino además una gran ocasión para demostrar, ahora que el autoritarismo y la estupidez aprietan, que somos mayoría quienes nos oponemos a Maduro y su cúpula podrida (que él llama comando político-militar de la revolución, pero que en realidad es un aluvión de corruptos y mercenarios). Derrotarlos el 8-D abre un abanico de opciones políticas que ahora no se tienen a mano. Pero esto tú lo sabes, conoces el argumento, así que no te dejes dominar por la apatía y ve a votar.
Finalmente, si eres un opositor de esos que ha votado en todas, has marchado, firmaste por los referendos contra “el eterno”, te botaron del trabajo por estar en la infausta “lista de Tascón” y sientes que ya todo se perdió, entonces esto es contigo.
A todos nos asalta a veces la desesperanza y cuando eso ocurre el remedio, inténtalo, es pensar en los otros opositores. En aquellos que por dedicarse a luchar contra este régimen, o simplemente por cumplir con su deber, están o han estado en prisión (como Simonovis, Afiuni, los policías metropolitanos…) o en el exilio. Recuerda a los diputados que han sido golpeados, vejados y son objeto de juicios espurios para privarlos de su curul. Piensa en quienes han entregado sus vidas (¿te acuerdas de Franklin Brito?) o en quienes la exponen a diario por defender los puntos de vista de gente como nosotros.
Piensa en Capriles, López y María Corina, líderes valientes que no arrugan ante nada ni nadie. Piensa en alcaldes como Ledezma, Ocariz, Blyde, Eveling Trejo, Graterón y otros que han sido objeto de increíbles abusos y amenazas sin romperse. Después de haberlos pensado quizás concluyas que sería una gran falta de solidaridad y entereza no facilitarles su heroica tarea, no acompañarlos desde la relativa facilidad de la nuestra. Por ellos todos, levántate, vamos a votar el 8-D con la tarjeta de la Unidad.